Desde hace tiempo, la inclinación monetaria de Bernie
Ecclestone son las grandes poblaciones. Allí donde hay gente, crece la
economía y llega el dinero. Y al supremo de la F1 le seduce Asia por el
lado de la billetera.
Se sacó de la manga el circuito de Shanghai (20
millones de almas en una ciudad sin fin), ha incluido a Singapur en el
calendario de 2008 y reserva plaza a la India para 2009. Tales guiños al
continente de mayor densidad demográfica se han traducido en un
boomerang. El dinero va y vuelve. Un multimillonario indio, Vijay Mallya,
ha comprado la escudería Spyker por 80 millones.
El equipo holandés, con el que ha probado el
vallisoletano Roldán Rodríguez la pasada semana, ha esquivado la nube de
la bancarrota que proclamaban las voces del «paddock». El holandés
Michael Mol, el antiguo propietario, ha creado un consorcio con el
magnate indio, famoso en la F1 por las fiestas pantagruélicas que monta
en su yate, el «Indian Empress», durante el fin de semana de Mónaco.
A la Fórmula 1 ha llegado un Sandokán de las
finanzas. Vijay Mallya es un personaje imprescindible para entender la
economía de la mayor democracia del mundo. India, 1.100 millones de
habitantes. Su germen de riqueza es la compañía United Breweries, el
tercer mayor fabricante del mundo de cerveza y bebidas alcohólicas.
Mallya produce 75 millones de cajas de la cerveza Kingfisher cada año.
UB vende el 37 por ciento de la cerveza que beben los ciudadanos indios.
El empresario, que también posee una aerolínea que
realiza vuelos por Asia, está ubicado actualmente en el puesto 664 de la
lista de millonarios de Forbes, la biblia de las grandes fortunas. Es
miembro del Parlamento indio, presidente de la Federación india de
automovilismo y patrocinador secundario de la escudería Toyota.
Su imagen se asemeja a la del tigre de Bengala. Un
Sandokán que viste traje claro y corbatas rosas de seda. El hombre que
va a transportar la imagen de un país a través de este teatro del
automovilismo. De repente, ha suscitado la curiosidad hacia un país
singular. El Tal Majal, Gandhi, el sortilegio de las vacas sagradas y el
críquet han traspasado la línea del «paddock».
Es el abrelatas de una nación, de una nueva economía,
la primera vez que una persona de origen indio entra a mandar en la
Fórmula 1 con la billetera por delante. La aportación de este gigante
asiático había consistido hasta la fecha en Narain Karthikeyan, el
piloto que llegó con dinero fresco bajo el brazo y concursó en 2005 a
los mandos de un Jordan. La empresa Tata patrocinó a Jordan durante el
periodo de Karthikeyan y ahora hace lo propio con Williams.
Nueva Delhi ha aportado una fianza ante la empresa de
Ecclestone para asegurarse una plaza en el calendario de la temporada
2009. Otro circuito urbano al estilo de Valencia o Singapur se prepara
en la capital del país y la tercera ciudad más poblada (11 millones de
habitantes frente a los 13 de Calcuta y a los 17 de Bombay).
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