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FERNANDO ALONSO Y
MCLAREN
Todo eso complicó aún más la existencia de Alonso en
McLaren. La convivencia en el seno del equipo se ha hecho insoportable
para él y su incierto futuro no parece ligado a la escudería británica.
Aparentemente al menos, no puede seguir allí. No se habla con nadie,
está aislado. El mismo Ron Dennis, propietario de McLaren, lo explicó
con pelos y señales durante la última reunión del Consejo Mundial de la
FIA, de la que el equipo salió con una multa de 100 millones de dólares
y con la pérdida de todos los puntos en el Campeonato de constructores.
"Desde el Gran Premio de Hungría [5 de agosto] no hablo con Alonso",
comentó. "Nuestra relación es extremadamente fría. Fernando está
convencido de que nuestra política, en la que cada piloto recibe el
mismo trato, no refleja el reconocimiento a un campeón del mundo. Y
considera que su experiencia, sus conocimientos y lo que aportó de
Renault, le hacen merecedor de un mejor trato que a Hamilton".
¿Puede Alonso seguir en McLaren y sufrir el calvario
diario que le supone ya ahora acudir a los grandes premios? Todo el
mundo cree que no. La prensa alemana publicó la semana pasada que Alonso
no era digno de conducir una flecha plateada. "Es un estafador y un
chantajista", dijo el diario Bild, que insistió en que se le rescindiera
de inmediato el contrato. Y la inglesa se preguntó: "¿Cómo puede alguien
que ha causado una pérdida de 100 millones de dólares a su empresa
seguir ahí sin que le despidan?". Pero García Abad, su representante, no
deja de afirmar que sí. "Hay un contrato en vigor y McLaren sigue siendo
nuestra primera opción". ¿Es estrategia? Probablemente. Romper un
contrato de F-1 cuesta un dineral. Jenson Button tuvo que pagar más de
cinco millones de euros cuando en 2006 recompró su contrato con
Williams, porque creía más en el proyecto de Honda.
Los abogados deberían esmerarse a tope para hacer
valer las cláusulas de imagen que suelen existir en todos los contratos
de la F-1, con el fin de conseguir la libertad de Fernando Alonso. Por
eso, García Abad, que es abogado, parece haber adoptado la estrategia de
afirmar que ellos siguen y que si alguien quiere romper el contrato, que
sea McLaren. Lo cual les permitiría no sólo salir libres, sino también
exigir una indemnización millonaria. Justo la postura contraria de
McLaren, que no quiere a Alonso pero pretende una compensación por
rescindir el contrato.
El problema es que la rescisión puede llegar
demasiado tarde. A ninguna de las dos partes le interesa ahora mismo
romper el contrato. Está en juego el título mundial y McLaren se lo
quiere asegurar, ya sea para Alonso o para Hamilton. Y el español ha
decidido alejarse de todo el mundo, encerrarse en su habitación en el
pabellón de McLaren, olvidarse de los medios de comunicación, de todas
las críticas que está recibiendo y de todos los problemas internos del
equipo, especialmente con Hamilton, y centrarse exclusivamente en ganar
el campeonato. Necesitan seguir juntos hasta el final de la temporada.
Pero después, la mayor parte de los equipos habrán cerrado ya los
contratos con sus pilotos.
Eso ocurrió con BMW Sauber a mediados de agosto.
Mario Thiessen, director de la escudería, había ofrecido un proyecto
comprometido a Alonso para 2008 si conseguía que Dennis le diera la
libertad. Algunos diarios italianos afirmaron en agosto que el patrón de
McLaren se la había prometido a Alonso, pero que incumplió su palabra
cuando llegó el momento clave. La cuestión es que Alonso no pudo
comprometerse con el equipo BMW, que renovó a Nick Heidfeld por otro año
además de mantener en nómina a Robert Kubica. Ferrari, la mejor opción
para el español, tiene también en contrato a sus dos pilotos para la
próxima temporada. Existe una oferta de Toyota, pero la mejor opción
para Fernando parece su regreso a Renault. Allí, Flavio Briatore le
espera con los brazos abiertos. Hasta el punto de que se especula con
que el magnate italiano ha pedido a su patrocinador principal, ING, que
aporte otros 10 millones de euros para fichar al español.
Sin embargo, Alonso no quiere ahora pensar en ello.
Está enfrentado a su equipo, eso es cierto. Pero su mentalidad se
refuerza en estas situaciones. Quiere ganar el título. Es lo primero. Lo
demás, ya lo decidirá después. Cuando toque.

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